Feld y su revolución de 1828

Revolución 1828 es un interesante juego para dos jugadores con partidas de 45 minutos y para mayores de 12 años. Está publicado en España gracias a Arrakis Games. En este juego diseñado por Stephan Feld, uno de los más prestigiosos creadores de juegos de mesa, nos pondremos en la piel de  John Quincy Adams y en Andrew Jackson que tratarán de conseguir el mayor número de delegados y electores para cada región para así convertirse en el presidente de los Estados Unidos de América, allá por 1828. Os contamos un poco de que va este juego de trama política.

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Las elecciones de 1828  en Estados Unidos, se parecen bastante a las actuales. Los candidatos Adams y Jackson usaban las redes sociales para desprestigiarse y para arañar votos de un electorado indeciso. Lo que pasa es que no había twitter. Usaban los periódicos para ello, con críticas feroces, falacias y un sin fin de triquiñuelas. Todo este transfondo está implementado en el juego con la figura del editor de prensa, el cual deberemos tener siempre controlado, ya que nos puede beneficiar, o bien hacer perder las elecciones.

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El juego consiste en 4 rondas con turnos sencillos y pasos que se resumen a continuación:

-Preparación

El jugador inicial extrae fichas de la bolsa y coloca 3 en las 6 zonas del tablero.

-Campaña

En su turno cada jugador elije una ficha. Existen 3 tipos:

-Delegado. Lo coloca en su zona, al lado del tablero, en el color que le corresponda. (delegado azul en el color azul). Da igual donde estuviera el delegado, siempre va a su color

-Campaña de desprestigio. Se coloca en cualquier color a elección del jugador.

-Acción de campaña. Se resuelve la acción que suele ser beneficiosa para el jugador. Son 7  y algunas tienen requisitos que cumplir.

Si un jugador se lleva la última ficha de una zona, el jugador coloca el meeple que simula el elector o el editor en su zona de juego. Esto conlleva tener un turno extra más, cogiendo una nueva ficha.

-Recuento de votos

¡Aquí viene la etapa de ver quien tiene más apoyo popular!

-Quien tenga más fichas de campaña en la reserva recibe 3 votos (puntos).

-Ahora se comparan las regiones, el que tenga más delegados gana un punto. Si tenemos más y el rival no tiene ninguno, recibimos dos votos. ¡hemos arrasado en la región!. En caso de empate… pues no ganamos nada. Después de esto, sumamos un punto por cada delegado en una zona en la que el jugador haya ganado al elector.

-Esto… ahora viene lo malo. Todas las campañas de desprestigio se mueven al área de prensa. ¡El jugador que tenga al editor dará un punto al contrario por cada campaña de desprestigio que posea! ¡Vivan las malas artes periodísticas! ¡Ríete tú de las fake news!

Ahora retiramos todas las fichas menos las del área de prensa, que se quedan toda la partida, y empezamos una nueva ronda. ¿Fácil, verdad?

Este juego se puede resumir en que no gano yo, hago que pierdas tú. Juegas simplemente por hacer el mal, intentando que tu rival no gane puntos, y que las malas artes y el chismorreo de la prensa le perjudique. Hacer que tu rival se vea obligado a coger campañas de desprestigio hacen que, si bien en un primer momento le favorezca a la hora de llevar a cabo mayorías en las diferentes regiones,  estos pasarán al final de ronda a la zona de prensa. Si consigues que no le quede más remedio que robar el editor, tendrá que darte seguramente más votos que los ganados en las mayorías. Y esa mecánica hace que a veces tensar la cuerda no sea buena idea.

La idea de que las rondas  de juego sean sólo 4, y que en cada turno se acumulen más y más campañas de desprestigio en la zona de prensa, hace que la partida gane en tensión, en turnos más largos pensando bien que ficha coger y cómo no beneficiar al rival. Es un juego que vas a jugar en silencio y concentrado, ya que un paso en falso se paga, pudiendo hacerte muy difícil remontar la partida.

A mi personalmente me parece que la temática no está pegada del todo, si bien no te sientes en una campaña electoral como puede ser en 1960 carrera a la Casa Blanca, si conoces un poco el trasfondo del juego, se entiende la importancia del editor, de la prensa y de como puede estropearte la partida.

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La producción del juego es notable, no recuerdo ver unas fichas de cartón tan gruesas, de buena calidad. Trae una bolsa de tela opaca necesaria para el tema de aleatorizar las fichas y un tablero de juego, con un arte diáfano, sobrio pero funcional. Todo el arte del juego destila colores ocres monocromáticos, con gusto a madera añeja, como sí de un juego de hace dos siglos se tratase. La portada es diáfana, con retratos de los protagonistas con el mismo cromatismo del juego y no es demasiada llamativa, algo que puede hacer que este juego pase desapercibido en la estantería de tu tienda habitual. Quizás lo que más llame de este juego es su autor y aparece en la parte superior casi escondido, dando la impresión de no estar muy orgulloso de él. Sin duda no es su mejor juego, pero seguramente tampoco el peor.

Lo que menos me ha gustado del juego, es un problema de diseño con las fichas de campaña. Y digo de diseño, porque estas fichas generan acciones que si bien son fáciles de entender y vienen perfectamente explicadas en el manual, la ilustración que representa es acción no es nada intuitiva. Aunque artísticamente esta bien y tematiza con el juego, te va a costar un mundo saber que hace hasta que no juegues unas cuantas partidas. Lo bueno es que sólo hay siete.

Debido al diseño de estas fichas y el proceso por el cual un paso en falso en un turno, hará que vayas a remolque durante un buen rato (o toda) la partida, hace que el juego tenga cierta curva de aprendizaje, que hace que se disfruten plenamente al cabo de unas cuantas partidas.

 

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En resumen, si buscas un juego exclusivo para dos jugadores, con una duración correcta, que te haga darle al coco,  con un tema político y con mecánicas sencillas, este Revolución 1828 puede ser el juego que estás buscando.

A favor

-Componentes

-Sencillez de mecánicas

-Duración contenida

-Agradable de jugar, con tensión y estrategia

-Mucha rejugabilidad

En contra

-Diseño de losetas de acción muy poco intuitivo

-Se esperaba algo más de él viniendo de Stephan Feld

 

Juan

 

 

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